El 6 de septiembre de 2017, el huracán Irma, uno de los huracanes más poderosos registrados en el Atlántico, golpeó directamente a Sint Maarten como un huracán de categoría 5, con vientos superiores a 296 km/h (185 mph).

El impacto fue devastador. Aproximadamente el 90 % de la infraestructura de Sint Maarten resultó afectada, y el Banco Mundial estimó los daños en unos US$1.38 mil millones, además de aproximadamente US$1.35 mil millones en pérdidas económicas.
Viviendas e infraestructura

Miles de viviendas, comercios y edificios sufrieron daños. Los fuertes vientos arrancaron techos, destruyeron ventanas y puertas y provocaron grandes cantidades de escombros por toda la isla.
El Gobierno de Sint Maarten y organismos internacionales tuvieron que implementar programas de emergencia para proporcionar alimentos, agua, ayuda económica, materiales para reparar viviendas y refugios temporales.
Princess Juliana International Airport

Uno de los símbolos más afectados fue el Princess Juliana International Airport (PJIA).
Irma destruyó gran parte del techo de la terminal, dañó las puertas de entrada y permitió que agua de lluvia y agua salada penetraran en el edificio. Aproximadamente 76 % del techo de la terminal quedó destruido.
El aeropuerto tuvo que suspender prácticamente sus operaciones comerciales. Los vuelos comerciales comenzaron a restablecerse de forma limitada el 10 de octubre de 2017, utilizando instalaciones temporales.
Hospital y servicios básicos

La devastación también afectó el funcionamiento de servicios esenciales. Tras el paso de Irma hubo interrupciones generalizadas de agua, electricidad, recolección de basura y suministro de productos básicos.
El hospital tuvo que continuar atendiendo a pacientes en condiciones extremadamente difíciles, mientras enfrentaba problemas para recibir suministros médicos debido a las interrupciones del transporte hacia la isla.
Turismo y economía

El turismo, uno de los principales motores económicos de Sint Maarten, sufrió un fuerte golpe. El aeropuerto y numerosos hoteles resultaron severamente afectados, mientras que la infraestructura turística necesitaba reparaciones antes de poder funcionar normalmente.
La recuperación fue gradual. Los primeros cruceros comenzaron a regresar en diciembre de 2017, representando uno de los primeros signos visibles de recuperación del sector turístico.
La reconstrucción
Después de Irma se creó el Sint Maarten Recovery, Reconstruction and Resilience Trust Fund, financiado por los Países Bajos y administrado por el Banco Mundial, para apoyar la recuperación y reconstrucción de la isla. El fondo llegó a contar con hasta €470 millones destinados a proyectos de recuperación y resiliencia.
La reconstrucción del aeropuerto se convirtió en uno de los proyectos principales. Finalmente, después de años de trabajos, la terminal reconstruida fue reabierta en noviembre de 2024, incorporando mejoras de resiliencia frente a futuros huracanes.
Irma dejó una huella profunda

Irma no solamente destruyó edificios. Cambió la vida de miles de personas en Sint Maarten, afectó familias, negocios, empleos y el turismo, y obligó a toda la isla a comenzar un largo proceso de reconstrucción.
Años después, el recuerdo del 6 de septiembre de 2017 permanece como uno de los momentos más difíciles de la historia reciente de Sint Maarten, pero también como símbolo de la capacidad de recuperación de su pueblo.








































