El 3 de septiembre de 1930, la República Dominicana vivió una de las mayores tragedias naturales de su historia: el devastador ciclón San Zenón.
El fenómeno azotó con especial fuerza a Santo Domingo, dejando miles de víctimas, enormes pérdidas materiales y una ciudad prácticamente destruida.
San Zenón quedó grabado en la memoria del pueblo dominicano como símbolo de la fuerza de la naturaleza y de la capacidad de un país para levantarse y reconstruirse después de una tragedia.
Hoy recordamos a las víctimas y mantenemos viva la memoria histórica.










































