PHILIPSBURG, Sint Maarten – Tadzio Bervoets, Oficial Técnico del Fondo para la Biodiversidad del Caribe (CBF), fue uno de los ponentes destacados del evento paralelo “Ampliando las inversiones en carbono azul: Facilitando el financiamiento para los ecosistemas costeros y de pastos marinos”, celebrado el 12 de junio durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3) en Niza, Francia. El evento reunió a representantes de alto nivel, científicos y expertos financieros para debatir cómo las inversiones en carbono azul pueden servir como herramientas cruciales para la acción climática, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia costera.
Organizado por el Instituto Global de Crecimiento Verde (GGGI), Notre Grande Bleu (NGB) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con el apoyo de socios como la Oficina de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (UNOSD), el Fondo para la Biodiversidad del Caribe, la Red de Posidonia Mediterránea y la Agencia Francesa de Desarrollo (AfD), el evento destacó los mecanismos y marcos emergentes que conectan la ciencia, las políticas y las finanzas. Representantes gubernamentales de Kenia, Indonesia y Francia se unieron a una amplia coalición de actores regionales e internacionales, con discursos de bienvenida pronunciados por los ministros de Francia y Kenia. Otros panelistas incluyeron al Sr. Park Chun Kyoo, Director de UNOSD; la Sra. Florence Merle, Directora Adjunta de Relaciones Europeas e Internacionales de la Agencia Francesa de Biodiversidad (OFB); y Ahmed Ghedira, Presidente de SEE.
El Sr. Bervoets contribuyó al panel centrado en finanzas, moderado por GGGI, presentando la labor del CBF en el establecimiento de una infraestructura financiera regional que facilita la inversión a largo plazo en ecosistemas de carbono azul, como manglares y praderas marinas, a través de su Programa de Financiamiento para la Conservación. Destacó la Arquitectura Financiera Sostenible del Caribe, que incluye un Fondo de Dotación valorado en más de US$85 millones, una red de Fondos Fiduciarios Nacionales para la Conservación (FNCC) y fondos de amortización diseñados colectivamente para proporcionar financiamiento sostenible para iniciativas de biodiversidad y adaptación climática en más de una docena de países y territorios del Caribe.
En sus comentarios, Bervoets enfatizó la urgente necesidad de avanzar más allá de los ciclos de financiamiento basados en proyectos hacia soluciones financieras sistémicas que empoderen a los gobiernos y actores locales para implementar estrategias integradas sobre clima y biodiversidad. Presentó el proyecto BluEFin —financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y ejecutado por el CBF— como una iniciativa institucional clave enfocada en ampliar el financiamiento sostenible de la economía azul en toda la región.
“Los ecosistemas de carbono azul se encuentran entre las soluciones naturales más eficaces para la mitigación y adaptación climática; sin embargo, siguen estando gravemente infrafinanciados y subrepresentados en los mecanismos globales de financiación climática”, afirmó Bervoets. “A través de BluEFin y otras iniciativas institucionales, el CBF trabaja para corregir este desequilibrio mediante el fortalecimiento de entornos propicios, el apoyo a la integración de políticas nacionales y la movilización de capital público y privado para invertir en la resiliencia costera a largo plazo”.
El evento paralelo presentó las mejores prácticas globales, incluyendo hojas de ruta para la financiación de políticas de pastos marinos, mercados de carbono alineados con el Artículo 6 e instrumentos de financiación combinada que pueden acelerar la inversión en soluciones positivas para la naturaleza. Los debates destacaron que la coherencia política, los datos científicos y la innovación financiera deben ir de la mano para liberar todo el potencial de los ecosistemas de carbono azul.
La participación del Fondo para la Biodiversidad del Caribe reafirmó el liderazgo de la región en la creación de modelos viables y replicables para la financiación de soluciones basadas en la naturaleza, ofreciendo lecciones no solo para los Estados insulares, sino también para las naciones costeras de todo el mundo que abordan la intersección de las prioridades del clima, la biodiversidad y el desarrollo.
















