PHILIPSBURG, St. Maarten – Durante el último año, Sint Maarten ha experimentado un preocupante y persistente patrón de robos y allanamientos en joyerías, especialmente en Philipsburg. Incidentes similares también han ocurrido en las zonas de Maho y Oyster Pond, lo que demuestra que esta actividad delictiva no se limita a un solo distrito, sino que afecta a múltiples partes de la isla.
Estos delitos no solo ponen en peligro a los propietarios y empleados de negocios, sino que también perjudican la seguridad, la reputación y la estabilidad económica de Sint Maarten.
La Policía de Sint Maarten (KPSM) ha trabajado incansablemente para combatir este tipo de actividad delictiva. Mediante investigaciones exhaustivas, operaciones de vigilancia, recopilación de inteligencia y esfuerzos coordinados de las fuerzas del orden, se ha arrestado a varios sospechosos directamente involucrados en estos delitos. El KPSM continúa dedicando largas horas, a menudo poniéndose en riesgo personal, para proteger a los ciudadanos y negocios de Sint Maarten.
Sin embargo, a pesar de estos arrestos, los robos y allanamientos continúan.
Este patrón repetido indica claramente que estos delitos no son aislados ni aleatorios. Son organizados, planificados y coordinados por uno o más individuos que operan entre bastidores, reclutando a otros, dirigiendo y financiando estos actos delictivos sin ser vistos.
Seamos claros:
Si no hay comprador ni organizador, no habrá ladrón.
Si no hay persuasión, no habrá ladrón.
Alguien en nuestra comunidad sabe quién está detrás de estos crímenes.
Alguien ve el flujo repentino de dinero, escucha las conversaciones, reconoce comportamientos sospechosos o sabe quién se beneficia de las joyas robadas.
El KPSM no puede librar esta batalla solo.
El crimen sobrevive gracias al silencio. El robo organizado continúa porque las personas son protegidas por quienes se niegan a hablar. Cuando los delincuentes en la sombra se benefician mientras otros arriesgan sus vidas y medios de vida, toda la comunidad paga las consecuencias.
Esto ya no es solo un asunto policial, es una responsabilidad comunitaria.
Hacemos un llamado urgente a la población de Sint Maarten:
Si saben quién puede estar involucrado, denuncien. Si sospecha que alguien está comprando o traficando joyas robadas, denúncielo.
Si tiene información, por pequeña que sea, compártala con KPSM.
Toda la información se manejará de forma confidencial. Lo importante es detener a quienes continúan explotando y poniendo en peligro nuestra isla para beneficio propio.
















