PHILIPSBURG, St. Maarten – Durante el último año de mi mandato como Ministra de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, me ha preocupado cada vez más un patrón evidente en la forma en que algunos consejos escolares interactúan con el Ministerio. En varios casos, el tono de dicha interacción ha sido desdeñoso, confrontativo o innecesariamente hostil, en lugar de reflejar el respeto mutuo y la colaboración necesaria para brindar una educación de calidad a los niños de Sint Maarten.
Seamos claros. Las perspectivas divergentes y un debate intenso son parte normal de la gobernanza; sin embargo, la falta de respeto NO lo es, ya que socava la colaboración, erosiona la confianza pública y, en última instancia, afecta el entorno de aprendizaje de nuestros niños.
Los consejos escolares desempeñan un papel importante y legalmente definido dentro de nuestro sistema educativo. Son responsables del funcionamiento de sus instituciones y de garantizar la calidad de la educación impartida en el ámbito escolar. Esta función se ejerce dentro del marco legal y político que rige la educación, establecido por ley a través del Parlamento y ejecutado por el Ministerio en beneficio del interés público. NO se extiende a definir dicho marco ni a sustituir la autoridad institucional por la responsabilidad ministerial.
Al mismo tiempo, el Ministerio tiene la responsabilidad general de salvaguardar el interés público, garantizar la rendición de cuentas en el uso de los fondos públicos y mantener los estándares educativos nacionales. Estas responsabilidades no compiten entre sí; son interdependientes y requieren cooperación, profesionalismo y respeto.
La educación en Sint Maarten está financiada mayoritariamente por el Gobierno en nombre de la ciudadanía. Esta inversión pública, ya sea en escuelas públicas o subvencionadas, conlleva una clara expectativa de gestión responsable, rendición de cuentas y compromiso profesional por parte de TODAS las partes encargadas de la impartición de la educación.
Cada minuto invertido en intercambios improductivos es un minuto que no se dedica a mejorar la lectoescritura y la aritmética, fortalecer el bienestar estudiantil, mejorar la seguridad escolar o apoyar a nuestro profesorado. No es ahí donde debemos dirigir nuestra energía, ni es lo que el público espera de quienes tienen a su cargo la educación de los niños de nuestra nación.
Si bien las normas anteriores permitían un tono de interacción diferente, quiero dejar muy claro hoy que, de ahora en adelante, este Ministra y el Ministerio se involucrarán ÚNICAMENTE sobre la base del respeto mutuo, el profesionalismo y la buena fe. Esto no es una preferencia; es el estándar con el que este Ministerio realizará su trabajo y gestionará sus relaciones dentro del sistema educativo, y esto aplica a todos los actores del sector educativo, incluidas las juntas escolares. Este estándar es esencial para mantener un sistema educativo funcional y garantizar que nuestro enfoque colectivo se mantenga donde corresponde: mejorar la calidad de la educación para los niños de este país.
El Ministerio mantiene su compromiso con el diálogo constructivo, la colaboración y la resolución de problemas.
Estamos dispuestos a trabajar de forma constructiva con todas las juntas escolares que compartan un compromiso genuino con la colaboración y el avance de la educación en Sint Maarten.
Podemos y debemos ser un ejemplo del comportamiento cívico que esperamos de nuestros estudiantes: respeto, responsabilidad y resolución constructiva de problemas. Como Ministra, seguiré ejerciendo mis responsabilidades en beneficio del público, y espero que todos los socios del sistema educativo hagan lo mismo, sin excepción.
















