PHILIPSBURG, Sint Maarten – Actualmente, las elecciones en el Caribe holandés se están convirtiendo en una nueva ciencia para los electores basándose en los desafíos existentes, de acuerdo con el Auditor Certificado de Riesgos de Colombia. Estos desafíos se canalizan en componentes internos y externos, que son la gestión de los fondos públicos y la implicación de Países Bajos en los negocios de las islas. El mayor error en la historia política del Caribe holandés se firmó con Holanda el 2 de noviembre de 2006 cuando políticos de Curaçao y Sint Maarten firmaron una declaración jurada bilateral, comprometiendo y sobreexponiendo la autonomía de las islas mencionadas. La existencia del Consejo de Supervisión Financiera (CFT) y del Consejo de Cumplimiento Legal (RVR) son el impacto directo de muchos riesgos no mitigados por los políticos del período mencionado.
Desafortunadamente, la diferencia entre una declaración jurada y un acuerdo es que el acuerdo tiene una fecha de terminación y es negociable, mientras que el documento firmado no establece ninguna fecha de terminación, lo que coloca a las islas en un punto muerto y en una posición incómoda.
Esta declaración jurada permite a los Países Bajos intervenir en cualquier momento, mientras que las entidades CFT y RVR reportan directamente a la Segunda Cámara en Holanda, sin ninguna participación ni ningún tipo de autoridad por parte del Gobierno de la isla en la posición de toma de decisiones.
Si un partido político no puede explicar cómo puede rescatar el déficit financiero de la isla sin reforzar nuevos aranceles impositivos o una consideración especial con el flujo de caja actual en el entorno de recaudación de cumplimiento, las islas quedarán colgadas de los dos últimos eslabones de la cadena alimentaria muy pronto. El hecho es que la historia ha demostrado que las reformas tributarias adicionales, tal como se las conoce hasta ahora, simplemente no funcionan en las últimas dos décadas, y sería una irresponsabilidad aplicar métodos similares de recaudación de impuestos.
El partido en el Gobierno debe tener la capacidad de generar flujo de caja, pero sin depender de impuestos adicionales sobre la fuerza laboral existente, lo que sólo resultará en una catástrofe socioeconómica.
El hecho de que los gobiernos del Caribe holandés durante las últimas cuatro décadas no hayan podido producir un plan en el que sus acciones proyectadas se midan con la capacidad de reducir el Déficit Nacional es un claro mensaje de incapacidad en el campo.
La eficacia de cualquier gobierno debe evaluarse en función del impacto positivo en la capa social más baja de la sociedad mediante la creación de oportunidades de empleo y la mejora del saldo de las cuentas bancarias.
Es muy necesario que los partidos políticos incluyan un grupo de expertos en la ecuación y debatan abiertamente cómo sus acciones previstas darán una idea muy transparente al electorado para alentar su confianza para votar. El hecho es que hasta que no se den a conocer las medidas correctivas más efectivas de los partidos políticos, las islas no podrán mejorar y volverse autosostenibles pronto, lo que colocará a los Países Bajos como el único tomador de decisiones durante otro siglo. El rescate del Déficit Nacional es la clave para la superación personal de las islas con la distribución económica adecuada de la riqueza de las Islas entre su gente.
















