Willemstad, Curaçao — En un auditorio abarrotado del Banco Central de Curaçao y Sint Maarten, el Consejo Económico Social (SER) de Curaçao convocó el martes su tercer seminario “Futuro del Trabajo”, bajo un título que dejaba claras dudas sobre su urgencia: “Vivir y crecer con IA“.
Al inaugurar el evento, la Ministra de Educación, Sithree van Heydoorn, y el secretario general del consejo, Raúl Henriquez, coincidieron: la inteligencia artificial ya no es una abstracción remota, sino una fuerza disruptiva que ya está transformando las economías y la vida cotidiana. “El retraso implica desventaja”, advirtió el Sr. Henriquez, especialmente para los pequeños estados insulares que compiten por su relevancia en un mercado global en constante cambio.
Los ponentes del día presentaron un panorama a la vez esperanzador y cauteloso. El Sr. van Heydoorn instó a impulsar la alfabetización digital a nivel nacional, advirtiendo que, sin escuelas e infraestructuras más sólidas, Curaçao corría el riesgo de profundizar su brecha digital. El Sr. Henriquez insistió en la necesidad de establecer barreras legales, argumentando que la transparencia, la supervisión humana y el estado de derecho deben ser la base de cualquier implementación de IA.
A partir de ahí, el debate se amplió. Denneth van der Veen, consultor de innovación, argumentó que las habilidades digitales podrían dar a Curaçao y al Caribe una ventaja competitiva. Curt Belfor, director de la Autoridad Reguladora de la isla, señaló la necesidad de una gobernanza transparente.
Juan Carlos Goilo, fundador de Global Minds Network, instó a los ciudadanos a asumir su responsabilidad en un mundo cada vez más mediado por algoritmos. Nicole Wever, especialista en desarrollo de habilidades, calificó la educación y el aprendizaje permanente como la inversión más urgente de la isla.
La sesión de “Micrófono Abierto” dio voz a una gama más amplia de preocupaciones. Nevita Mezas, analista del mercado laboral, se refirió al trabajo remoto y al nomadismo digital como una amenaza y una oportunidad. Elgenie Pieternella, emprendedora social, destacó la vitalidad de la economía informal de Curaçao. Roland Ignacio, veterano líder sindical, insistió en que los sindicatos deben tener un lugar en la mesa de la IA para proteger los derechos de los trabajadores. Y Albert Martes, director meteorológico de la isla y presidente de la Plataforma de Cambio Climático de Curaçao, recordó a la audiencia que la IA también determinará cómo Curaçao enfrenta el aumento del nivel del mar y los riesgos ambientales.
Lo que diferenció al seminario de muchas reuniones políticas fue su tono: interactivo, incluso combativo en ocasiones. Las preguntas del público abarcaron desde el temor a la fuga de cerebros hasta si la IA podría socavar la privacidad o socavar los empleos en el turismo, la columna vertebral económica de Curaçao. Los panelistas coincidieron en que solo una amplia coalición de gobierno, empresas, sindicatos y sociedad civil podría garantizar un despliegue justo de la IA.
Los ponentes volvieron repetidamente al mismo tema: Curaçao no puede salir adelante solo. Las referencias al marco ético de la UNESCO, entre otros, subrayaron la necesidad de vincular las políticas locales con los estándares globales. Al hacerlo, argumentaron los participantes, la isla podría reivindicar su lugar como un estado pequeño pero con visión de futuro que adopta la tecnología a la vez que salvaguarda la justicia y la sostenibilidad.
Al cerrar la jornada, el Sr. Henríquez fue contundente. La tecnología, afirmó, es solo una herramienta; la verdadera prueba es si las personas pueden adaptarse. “Debemos actuar colectivamente —gobierno, empresas y sociedad— para construir un mercado verdaderamente dinámico en esta era de la IA“, declaró a la audiencia. “Solo entonces Curaçao podrá no solo convivir con la IA, sino crecer gracias a ella”.
















