PHILIPSBURG, Sint Maarten – La congestión vehicular se ha convertido en uno de los problemas más acuciantes que afectan a la economía de Sint Maarten. Desde pérdidas de productividad hasta una menor calidad de vida, el problema afecta por igual a residentes, empresas y visitantes. Muchos residentes argumentan que simplemente hay demasiados vehículos en circulación, pero la pregunta más importante es: ¿cuántos de esos vehículos son realmente legales?
¿Cuántos vehículos han pagado el impuesto de circulación? ¿Cuántos conductores tienen licencias válidas? ¿Cuántos vehículos están debidamente asegurados y tienen sus tarjetas de inspección al día? La falta de controles de tráfico constantes durante todo el año ha contribuido significativamente a la situación actual.
Para abordar esto, insto a la Ministra de Justicia, Nathalie Tackling, y a la Ministra de TEATT, Grisha Heyliger, a que inicien un diálogo formal con las autoridades francesas de Saint Martín. El objetivo debería ser establecer esfuerzos conjuntos y coordinados de control de tráfico, en los que la Policía Municipal francesa participe como observadora durante los controles de tráfico realizados en el lado holandés, y viceversa.
El papel de las fuerzas del orden francesas sería limitado, pero esencial: verificar la legalidad de los vehículos matriculados en Francia, incluyendo el cumplimiento de las leyes de tráfico francesas. Dada su experiencia, los agentes franceses son los más indicados para determinar la validez de la documentación. Si se descubre que un vehículo matriculado en Francia no cumple con las normas, la Policía holandesa debería tener la autoridad para confiscarlo.
Los vehículos que circulan sin la documentación adecuada infringen directamente los acuerdos internacionales que permiten la circulación de vehículos con matrícula francesa en el lado holandés, al igual que los vehículos con matrícula holandesa en el lado francés. Este principio debe aplicarse de forma equitativa y coherente. Asimismo, se debería invitar a agentes de Policía holandeses como observadores durante los controles de tráfico en el lado francés para verificar la documentación de los vehículos matriculados en dicho país. Esto es especialmente importante porque muchos vehículos circulan exclusivamente en barrios a ambos lados de la isla y nunca cruzan los controles fronterizos oficiales. Como resultado, evaden la detección durante las operaciones fronterizas conjuntas.
El lado holandés necesita urgentemente más controles de tráfico en los barrios, con especial atención a:
● Matriculación de vehículos e impuesto de circulación; ● Licencias de conducir vigentes;
● Cobertura de seguro;
● Tarjetas de inspección;
Otras infracciones de tránsito pueden abordarse mediante advertencias, excepto el tintado ilegal de ventanas, que debe eliminarse de inmediato.
El objetivo principal es simple: retirar de la vía pública los vehículos que no cumplen con las normas y obligar a los propietarios a regularizar su documentación. Cuando los vehículos cumplen con todas las normas, el gobierno se beneficia directamente con mayores ingresos garantizados.
Si pierde su auto, pierde su estatus legal
Durante la temporada alta turística, especialmente cuando los cruceros están en el puerto, personas de las islas vecinas suelen alquilar vehículos para realizar operaciones ilegales de taxis clandestinos. Otros usan sus vehículos personales para el mismo propósito. Estas personas dejan turistas en la ciudad abiertamente y cobran como si fueran taxistas con licencia.
Esta actividad continúa en gran medida sin control, no porque sea desconocida, sino porque las prioridades de control están mal enfocadas.
Se debe promulgar una ley específica para abordar este problema. Cualquier persona que sea descubierta realizando operaciones ilegales de taxi debería enfrentarse a:
● Multas inmediatas
● Procesamiento judicial
El fiscal debería estar facultado para solicitar autorización judicial para subastar el vehículo o, si este no está en condiciones de circular, ordenar su destrucción.
Las personas sin documentos válidos de trabajo o inmigración deben ser arrestadas y deportadas.
Quienes posean residencia legal o permanente deberían enfrentarse a la revocación de su estatus y la expulsión del país si se les encuentra en violación. La residencia legal no se otorga para participar en actividades de transporte ilegal.
Nadie obtiene estatus legal para conducir taxis clandestinos.
Conclusión
Los controles de tráfico adicionales y sostenidos ya no son opcionales; son necesarios. Una aplicación adecuada de la ley reducirá la congestión, restablecerá el orden, protegerá a los operadores con licencia, mejorará la seguridad pública y aumentará significativamente los ingresos del gobierno. Lo que se requiere ahora es voluntad política, cooperación interministerial y colaboración transfronteriza.
















