BONAIRE — En una admisión largamente esperada, los líderes políticos de Bonaire han reconocido públicamente lo que muchos ciudadanos saben desde hace años: no tienen poder real. Desde el 10 de octubre de 2010 (10-10-10), es el gobierno neerlandés en La Haya quien, en última instancia, dicta las leyes y decisiones que afectan a Bonaire, St. Eustatius y Saba, las llamadas islas BES.
Esta pérdida de autonomía no comenzó recientemente, como afirman algunos políticos ahora, generando controversia, sino en 2010, cuando la isla fue devuelta a lo que muchos consideran un control extranjero ilegal. Por ello, James Finies ha hecho campaña desde 2012 contra el voto en las elecciones Neerlandesas, para protestar contra la imposición de una estructura política rechazada por el pueblo de Bonaire en referéndum.
Participar voluntariamente en lo que se considera un acuerdo ilegal solo sirve para legitimar las violaciones de los derechos democráticos de la isla. La situación empeoró en 2017 cuando políticos locales presentaron una moción y acordaron en el Parlamento local de Bonaire dar luz verde al Senado, al Parlamento y al Gobierno Neerlandeses, y acordaron incorporar Bonaire a la Constitución Neerlandesa. El llamado del Sr. Finies al boicot electoral contribuyó a una disminución significativa de la participación electoral —de más del 80 % a menos del 30 %— como forma de protesta contra la subyugación política persistente.
La única manera de revertir esta situación es exigir responsabilidades internacionales al gobierno Neerlandés y restituir a Bonaire en la lista de Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas. El camino a seguir es claro: una vez que Bonaire vuelva a estar en dicha lista, los Países Bajos estarán obligados a informar a la comunidad internacional y a la Asamblea General de la ONU sobre el desarrollo de la isla y el bienestar del pueblo beneriano, tanto en los ámbitos económico, social, político, cultural y educativo.
Para apoyar este esfuerzo, en 2018 James Finies encargó a un experto internacional de la ONU que realizara una evaluación de la suficiencia de autogobierno de Bonaire, de acuerdo con estándares internacionalmente reconocidos. El informe es reconocido y utilizado por las Naciones Unidas como una evaluación independiente, ya que incluye indicadores de autogobierno establecidos y aceptados por la Asamblea General de la ONU.
El pueblo de Bonaire merece su pleno derecho a la autodeterminación, no meras palabras de los mismos líderes que contribuyeron a erosionar ese derecho. Su inclusión en la lista de Territorios No Autónomos de la ONU es una medida de protección diseñada para salvaguardar los derechos e intereses de los habitantes de la isla, al igual que las tortugas, los arrecifes de coral, los flamencos y los carpínidos están protegidos en Bonaire.
Islas pequeñas similares, como las Islas Vírgenes Estadounidenses y Británicas, las Bermudas y las Islas Caimán, gozan de un alto nivel de vida, con un PIB hasta cinco veces superior al de Bonaire. En esos territorios, la población local dirige sus instituciones, tiene poder real y traza su propio rumbo hacia el desarrollo, no bajo un gobierno extranjero, sino con la supervisión del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24) y los mecanismos de derechos humanos.
















